Iniciar en el mundo del estudio independiente no es un asunto sencillo, en primer lugar por la serie de competencias que deben desarrollarse para que adquirir los conocimientos de manera significativa.
Una realidad es que: historicamente, desde secundaria hasta la licenciatura estamos acostumbrados a un tipo de estudios escolarizados donde requieren de la presencia física del alumno, y el trabajo académico gira en torno al profesor, él es quien indica cada una de las actividades dentro y fuera de la escuela; pareciendo de esta manera, que el alumno solo puede adquirir conocimientos dentro de las instalaciones de una escuela y bajo la supervisión de un profesor, dejando de lado la posibilidad de que el alumno sea capaz de aprender de manera autónoma e independiente, a partir de sis propias capacidades, si excluir la presencia e intervención del profesor, pero sin la dependencia extrema de él y los programas escolares[1]. (De los Santos).
Lo anterior justifica claramente el sentimiento de temor, sobre todo al inicio de éste proceso, sin embargo me queda claro que como todo aquello que se emprende, el inicio es lo más complicado, en primer lugar por el lapso de tiempo que no he participado en alguna actividad formativa y en segunda por su modalidad en línea. Ahora entiendo que es importante contar con una agenda para organizar mejor mis actividades, y lo mas importante llevarla a cabo; por otra parte puedo mencionar que las competencias que requiero desarrollar son las de comunicación escrita, estudio independiente y el pensamiento crítico.
De acuerdo a mis conocimientos previos, considero que en éste módulo es de suma imporancia que desarrolle principalmente la competencia del estudio independiente ya en mi consideración es una de las competencias de mayor apoyo, ya que muestra un carácter transversal, pués habiendo adquirido el habito acompañado de estrategias y planes para el esudio, el resto de las compentencias se podrán adquirir de manera paulatina conforme se realicen las tareas propias del módulo.
Mi conclusión es que no me he equivocado al elegir participar en ésta maestría, cubre mis espectativas, y es de mi principal interes aprovechar al máximo las posibilidades que me brindan, posiblemente no sea tan buenos mis textos como una persona cuyas actividades están relacionadas con la elaboración y redacción de textos, pero es mi interes el adquirir esa compentencia, y lograr comunicarme con la claridad que ellos lo hacen. Pero sobre todo aprender a ser mejor como persona y continuar preparandome y transmitir ese sentimiento a mi familia y a plicarlo en mi vida laboral.
De los Santos a firma que:
Los estudios escolarizados de secundaria, por ejemplo, requieren del alumno su presencia física, cotidiana y constante en el aula; el trabajo académico gira aquí en torno a la figura del profesor, quien determina lo que se debe aprender, cuándo, dónde y cómo debe aprenderse, y es él mismo quien establece las acciones a desarrollarse fuera de la escuela (las tareas, actividades, deberes), su naturaleza y su forma, así como los criterios para sancionar su cumplimiento adecuado por parte del estudiante.
En los estudios de preparatoria o bachillerato, por su parte, la situación es relativamente similar a la descrita, aún cuando en este nivel se percibe una mayor participación del alumno en el trabajo académico, de manera particular en lo que se refiere a ejercicios de discusión y trabajos en pequeños equipos; se incrementa la realización de actividades extraescolares individuales y grupales, y el profesor funge todavía como entidad principal de organización y control del trabajo escolar, dentro y fuera de las aulas.
La licenciatura constituye un nivel educativo caracterizado en el discurso por la preeminencia del estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje, además de él se espera la plena participación en su proceso de formación. Así, si bien de manera eventual el alumno se incorpora efectiva y plenamente en las diferentes dimensiones del trabajo académico y aún en las estructuras organizativas de la escuela, su desempeño sigue siendo observado, determinado, sancionado y corregido puntualmente por el profesor, quien sigue asumiéndose como eje central de la enseñanza. (p. 9)[1] De los Santos. “El estudio independiente consideraciones básicas”. p 9.